martes, 10 de junio de 2025

A VECES ME ABRAZO CON LOS OJOS CERRADOS ... 🌱

Hubo un tiempo en que mi reflejo era un eco ajeno.
Me miraba al espejo y no entendía a la mujer que crecía en mi piel.
Había una niña dentro, asustada,
que guardaba los silencios como si fueran tesoros 
y sonreía para no estorbar.
La tristeza era su major amiga, 
se refugiaba de sus grandes monstruós. 

Me llevó años (y un par de inviernos crudos)
entender que crecer no es solo alzar la voz,
sino también aprender a escucharla
cuando dice cosas que duelen.
Dejé amigos en estaciones que ya no eran mías,
y amores que me enseñaron a llorar despacio,
sin hacer ruido.

Tuve que alejarme de personas que alguna vez fueron mi casa,
y descubrir que a veces el hogar es una habitación vacía
donde por fin puedes respirar.
No fue sencillo.
Aprendí que decir “no” es un acto de amor,
y que el perdón no siempre pide retorno.
Tuve que elegirme,
incluso cuando elegirte significaba quedarme sola.

Perdí muchas versiones de mí en el camino.
La complaciente.La que esperaba que la vida viniera a rescatarla.
La que creía que valía lo que otros veían en ella.
Las enterré con flores.
Les di las gracias y seguí andando.

Ahora me habito con más calma.
Hay días en que aún dudo,
pero ya no me traiciono.
Me abrazo con los ojos cerrados
y me repito:
estás creciendo, y eso también es amar.
Ser yo no siempre es fácil.
Pero es mío.
Y eso basta.

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