martes, 31 de julio de 2018

KaiKi

El fuego agrietaba poco a poco mis manos, sin ningún sentimiento de culpabilidad que obstaculice su paso ni su camino. La fuerte llama luminiscente era tan bella como el reflejo del agua con el sol, las nubes y el cielo.
Dejo que fluya suavemente todo, todo, exactamente todo, me siento una pluma arrastrada por el viento como un río y su caudal de agua, todo fluye en general.
El etéreo sonido de aquel lugar era indescriptible, sus olores, todo lo que podías observar con tus propios ojos como aquel amanecer arrebol tan magnifico, sus colores rojizos rosados y las siluetas de los pequeños pájaros que vuelan libres sin ninguna atadura con el fin de encontrar un nuevo lugar para poder posarse y acabar su preciado día en un sitio oculto de su imaginación llamado KaiKi.
¿Os podéis imaginar como es?
CARLA CANOSA ↬





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